Salud mental y trabajo: prevenir para proteger el bienestar en las organizaciones

El autor señala en esta colaboración con Navarra Capital la creciente relevancia de la salud mental en el ámbito laboral, destacando su impacto no solo en el bienestar individual, sino también en la productividad y sostenibilidad de las organizaciones. A través de datos recientes y reflexiones expertas, subraya, por ello, la necesidad de prevenir riesgos psicosociales y promover entornos de trabajo saludables como una inversión estratégica y ética para las empresas. 

En un mundo cada vez más exigente y competitivo, el binomio formado por «salud mental» y «trabajo» se sitúa en un lugar preferente dentro del interés de las instituciones, de los sistemas sanitarios y de los propios trabajadores. No se trata tan solo de una cuestión de bienestar individual, sino de un factor clave para la sostenibilidad económica, la cohesión social y la calidad de vida.

Podemos entender la importancia de esta relación tan solo con comprobar la definición que hace la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según dicha institución, la salud mental no es solo la ausencia de trastornos, sino que se define como un estado de bienestar que permite a las personas afrontar las tensiones normales de la vida, trabajar de forma productiva y contribuir a su comunidad. Por tanto, la importancia de la relación trabajo y salud mental se constata desde el momento en el que se incluye de forma implícita en la propia definición y se entiende de forma bidireccional: trabajar es fuente de salud y la salud mental es necesaria para trabajar, porque nos permite el desarrollo creativo, obtener bienestar material, reconocimiento social y satisfacción personal.

Pero el trabajo también puede convertirse en un factor de pérdida de salud mental. En este sentido, se implican distintos condicionantes psicosociales como pueden ser la sobrecarga de trabajo y presión de tiempo, las jornadas prolongadas, la turnicidad, la falta de conciliación, los conflictos interpersonales, el acoso laboral, la falta de control sobre las tareas, la inseguridad laboral y salarial y el escaso reconocimiento, entre otros.

Todos estos factores pueden convertirse en fuentes de estrés crónico y desencadenar problemas de salud más importantes como insomnio, ansiedad, depresión, burnout y otras afecciones que afectan tanto al bienestar de las personas como al rendimiento de las organizaciones.

La magnitud del problema es elocuente. Según los datos de la OMS, más de 300 millones de personas en el mundo padecen trastornos mentales relacionados con el trabajo. En Europa, uno de cada cuatro trabajadores experimenta un impacto negativo en su salud mental. A escala nacional, por su parte, las bajas laborales por causas psicológicas han aumentado un 23 % en los últimos dos años, y el presentismo afecta ya al 35 % de la plantilla en muchas empresas.

En Navarra, la preocupación por la salud mental en el trabajo ha crecido de forma notable en los últimos años. En este sentido, se acaba de presentar la III Encuesta sobre Salud y Empresa (2024) elaborada por Mutua Navarra en colaboración con el Gobierno de Navarra, la Confederación Empresarial Navarra (CEN), la UPNA y AEDIPE. Y, según sus datos el 46,5 % de las empresas navarras detecta un aumento de las bajas por salud mental en 2024, el doble que en 2021. Este incremento no es casual. La encuesta revela que los problemas de salud mental ya son la segunda causa de preocupación en las plantillas, solo por detrás de los trastornos musculoesqueléticos. Además, constata un aumento de los accidentes laborales relacionados con adicciones, con el estrés y con el uso excesivo de tecnologías.

El coste económico también es significativo: se estima que la depresión y el estrés laboral suponen una pérdida de 620.000 millones de euros anuales en la Unión Europea, incluyendo costes sanitarios, absentismo y pérdida de productividad.

LA PREVENCIÓN, INVERSIÓN RENTABLE

Frente a esta realidad, la prevención no solo es una obligación ética y legal, sino también una inversión rentable. La propia OMS estima que por cada dólar invertido en programas de salud mental en el trabajo, se recuperan cuatro en mejora de la salud y de la productividad.

La Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2023-2027 adquiere un compromiso firme con los ejes prioritarios del Marco Estratégico Europeo de Seguridad y Salud en el Trabajo. En este sentido, plantea que para prevenir los problemas de salud mental en el trabajo es prioritario conocer la situación, promoviendo estadísticas sobre la prevalencia de los problemas de salud mental en el lugar de trabajo, recopilando datos actualizados sobre los riesgos y sus efectos negativos, desglosados por género y otros aspectos pertinentes.

Las empresas deben implicarse activamente en la promoción de ambientes laborales saludables, fomentando un clima laboral positivo. Es necesario mejorar la organización laboral, la cultura organizativa y las prácticas de liderazgo para impulsar el bienestar mental en el trabajo. También se deben promover prácticas de conciliación encaminadas a conseguir una convivencia armónica entre la vida laboral y la personal, establecer canales de comunicación y apoyo, capacitar en el manejo del estrés, y desarrollar programas de salud mental y de bienestar que incluyan proyectos de evaluación y prevención de riesgos y patrones de intervención temprana en el trabajo.

Por otro lado las políticas preventivas en salud mental y trabajo también deben promover iniciativas de educación y sensibilización tanto ya dentro del entorno laboral como mucho antes, incluyéndolo en los planes de estudios en la escuela. La educación emocional desde edades tempranas es clave para que las futuras generaciones puedan identificar y gestionar su malestar de forma saludable. Por último, señalar que es fundamental disponer de personal y recursos públicos suficientes para prestar apoyo y servicios de salud mental a todos quienes los necesiten.

En conclusión, la salud mental en el trabajo debe ser entendida como una necesidad urgente y una responsabilidad compartida. Las empresas, las administraciones, los profesionales de la salud y los propios trabajadores deben sumar esfuerzos para construir entornos laborales que cuiden, protejan y potencien el bienestar psicológico. Porque “prevenir es proteger, y proteger la salud mental es invertir en el futuro”.

Pablo Luis Moreno Flores
Director médico de Fundación Hospitalarias de Navarra

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